martes, 12 de febrero de 2013

Crisis partidista


Últimamente estoy teniendo una crisis, crisis de entendimiento y no es porque no entienda a mi ser o no entienda a un ser en concreto, es una crisis de entendimiento humano. Ahora mismo soy una Nietzsche que piensa que el ser humano tiene que anular todos sus valores para incorporar otros nuevos y es que no llego a entender cómo culpamos al mundo político de lo que está pasando cuando somos nosotros mismos quienes lo permitimos.
Pienso, creo, opino y, definitivamente, aseguro que la sociedad española está marcada por el partidismo (si, partidismo), hemos adquirido los valores del fútbol para establecerlos en la política. Y no hablo de un partido de fútbol y de cómo los políticos se echan la pelota los unos a los otros (que también), trato de manifestar nuestra inconsciente manera de hacer de un partido político como si de un equipo de fútbol se tratara. Si un político o partido (o ambos añadiendo “s” final) lo hace mal ¿Por qué, querido ciudadano, intentas defenderlo cuando está dañando tus derechos e incluso quitando parte de ellos? NO es una guerra entre ciudadanos, NO es una guerra entre partidos, ¡Es una pelea contra nosotros mismos!
Nos jugamos nuestros derechos, nuestro dinero y nuestra casa y ¿Nos empeñamos en defender el nombre y color de un partido al que nosotros mismos pagamos? ¿Nos empeñamos en darles votos para que luego los usen a su conveniencia? ¡NO! ¡No puede ser así! Tenemos que ser fuertes, admirarnos y ser objetivos y decir: “¡Joder! No hacemos nada más que votar a estos dos partidos y ambos no paran de cagarla, ¡No los voto más!”
Pero no, os empeñáis en darles confianza cuando esa confianza murió hace mucho tiempo.
Y es en este punto cuando os aconsejo una breve lectura y de fácil entendimiento: “La transvaloración de todos los valores” de Nietzsche.
Pensad, humanos, pensad…