Muy temprano para levantarse, muy tarde para acostarse…
Así son mis días, mis noches, mis tardes. Solo pienso en escribir, donde sea, lo que sea, lo que salga, de donde salga… Quizás sea mi cabeza, quizás mi corazón o sólo una ráfaga de palabras que salen de la nada, de la inquietud, de la ira, del amor, del odio… Una forma de explotar sin molestar a nadie, sin que nadie interfiera y me niegue la palabra…
Esto me recuerda a algo, a mi impetuosa manía de debatir. Debatir por todo lo existente y lo irreal…
Analizando estos dos últimos párrafos me doy cuenta de que tengo una percepción de la realidad un tanto irreal, échenle la culpa a las películas, a los libros o a la sociedad, pero yo se que la culpa de cada cosa es de uno mismo. Pero siempre cogemos las riendas del lado que nosotros creemos conveniente, tiramos hacia un lado o hacia el otro a conveniencia nuestra, mirando nuestro bien ¿Es real verdad? Y… ¿Qué es irreal? ¿La forma de percibir lo que tenemos? ¿Lo que queremos? O… ¿una mezcla de ambas? Porque lo que tenemos es siempre nuestro, puedo hablar de mi casa, pero sé que no es mía, ni siquiera de mis padres, ¡es del banco! ¿Qué tenemos propio? Nuestro cuerpo, nuestra mente… es lo único que podemos usar a nuestro antojo, sin que nadie nos lo impida, es por eso que nos hacen creer que nos equivocamos, cuando realmente, lo que quizás sucede, es que nuestro cuerpo nos ha pedido que actuemos así, por alguna causa… es algo que voy a llamar mecanismo de defensa antisocial… Claro que no estoy justificando algunas cosas que, quizás, yo crea que están mal hechas...
Por lo que vuelvo a como empecé, es temprano para levantarse, pero muy tarde para acostarse… ¿Por qué? Porque la sociedad así lo ha decidido… Porque vivo en un lugar donde se aprecia el sol por encima de todo, y tienes que vivir con el sol… Pero a mí me gusta la luz de la luna…

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